De Ana María Regina Teuscher Perez a la figura mítica de Antonio Velasco Piña: un recorrido por las grabaciones que transformaron su historia en música.

El 2 de octubre de 1968, Ana María Regina Teuscher Perez o Krüger, estudiante de primer año de Medicina de la UNAM, murió durante los acontecimientos ocurridos en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. Documentos recopilados posteriormente por la Dirección Federal de Seguridad la registran entre las personas fallecidas y señalan que tenía 19 años. National Security Archive
Existe además un estremecedor registro contemporáneo. El Archivo Histórico de la UNAM conserva una fotografía publicada por la revista Alerta el 12 de octubre de 1968. En ella aparece una joven recibiendo atención en un puesto de emergencia. El pie de foto la identifica como Ana María Teuscher Kruger y señala que murió poco después. El archivo de la UNAM precisa que se trata de la estudiante Ana María Regina Teuscher Kruger. IISUE UNAM
Su nombre, sin embargo, tendría una segunda vida.
Casi dos décadas después, el escritor Antonio Velasco Piña convirtió a Regina en el personaje central de Regina: 2 de octubre no se olvida, publicada originalmente en 1987. La novela transformó los acontecimientos políticos y sociales de 1968 en una extensa narración donde la historia de México se cruza con tradiciones mesoamericanas, budismo tibetano, ritual, espiritualidad y la búsqueda de un despertar colectivo. El INBAL describe la obra como una recreación del movimiento estudiantil de 1968 visto principalmente como un fenómeno espiritual. INBA
Pero la historia de Regina no permaneció únicamente en las páginas del libro.
También comenzó a producir música.
Regina histórica / Regina literaria
Es importante distinguir entre Ana María Regina Teuscher Krüger, la persona histórica, y Regina, el personaje construido por Antonio Velasco Piña.
La Regina de Regina: 2 de octubre no se olvida, en cambio, pertenece a una construcción literaria que combina esos acontecimientos históricos con un universo espiritual y mítico. Su formación en el Tíbet, los lamas, su condición de dakini, los guardianes de las tradiciones mexicanas y su misión relacionada con el despertar de México forman parte de la narración de Velasco Piña. Esos elementos aparecen reiteradamente en las distintas ediciones de la novela y en las descripciones institucionales de la obra. Google Books
Esta diferencia resulta fundamental para acercarnos también a las grabaciones que surgieron posteriormente: más que retratar a la joven histórica, estas obras musicales dialogan principalmente con la Regina mítica construida por la novela y, a través de ella, con la memoria del 2 de octubre.
Uno de los lugares centrales de esa construcción literaria es la Aldea de los Reyes, una pequeña localidad en el Estado de México. En la novela, Antonio Velasco Piña sitúa allí el nacimiento de Regina el 21 de marzo de 1948, bajo la presencia simbólica del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. El nacimiento funciona como un episodio fundacional que anticipa la misión espiritual que el personaje desarrollará posteriormente.
La relación entre este sitio y la novela ha sobrevivido fuera de sus páginas. En la localidad existe una construcción de ladrillo identificada mediante una placa de azulejos con la inscripción: “En esta casa nació REGINA a las 12 horas del día 21 de marzo de 1948.”
Fotografias de Memo Constatino Quiroz
El lugar resulta particularmente significativo porque muestra cómo el universo de la novela terminó proyectándose sobre un espacio físico: un escenario de la narración convertido posteriormente en sitio de memoria asociado a Regina.
Regina: 2 de octubre no se olvida

Publicada en 1987, Regina: 2 de octubre no se olvida se convirtió en la obra más conocida y reeditada de Antonio Velasco Piña. INBA
La novela reconstruye libremente la vida de Regina y la vincula con algunos de los acontecimientos fundamentales del movimiento estudiantil mexicano de 1968.
En la narración, Regina pasa parte de su formación en el Tíbet, donde entra en contacto con tradiciones espirituales orientales. Al regresar a México encuentra un país que, desde la perspectiva de la novela, ha perdido la conexión con sus antiguas tradiciones sagradas.
El movimiento estudiantil aparece entonces no sólo como un movimiento político y social, sino como parte de un proceso de transformación de la conciencia.
Velasco Piña construye alrededor de Regina un complejo sistema simbólico en el que confluyen tradiciones tibetanas y mesoamericanas, rituales, centros energéticos, figuras prehispánicas y los llamados Cuatro Guardianes de la Tradición.
Los escenarios históricos del movimiento de 1968 —Ciudad Universitaria, las manifestaciones, el Zócalo y finalmente Tlatelolco— conviven así con una segunda geografía espiritual. El índice y contenido de las diferentes ediciones muestran capítulos como La batalla del silencio, El Nombre Sagrado, La Fiesta de la Victoria, La prueba de fuego o la matanza, El legado de Cuauhtémoc, La Reina Celeste y El sacrificio. Google Books
La muerte de Regina el 2 de octubre se convierte, dentro de esta interpretación, en un sacrificio destinado a despertar una conciencia colectiva.
Esta particular combinación de historia, ficción y espiritualidad terminaría creando un imaginario propio. Y dentro de él, la música ocuparía un lugar sorprendentemente importante.
Huesca y Bauche — Concierto para Regina

Una de las primeras materializaciones musicales de este universo que hemos podido documentar aparece a principios de los años noventa:
Huesca y Bauche — Concierto para Regina.
El disco fue publicado por Grabaciones Lejos del Paraíso en 1992, aunque los créditos del propio ejemplar señalan que fue grabado en octubre de 1989 en el estudio Metztli de la Ciudad de México.
Las composiciones y arreglos musicales corresponden a Huesca y Bauche.
Hugo Huesca aparece acreditado en arpa, violín, jarana, guitarra de conciertos, guitarra acústica, bajo eléctrico, flauta indígena, congas, tarolas, batería, percusión indígena, teclados y armónica.
Federico Luna participa en bajo eléctrico y teclados y “El Maqui” en guitarrón.
Las voces de “Regina” y “Madre Tierra” corresponden a María Karunna; Maya Hill participa también como voz de Regina y José Roberto Hill realiza la voz hablada del personaje.

La grabación mezcla instrumentos asociados con diferentes tradiciones: arpa, violín, jarana y guitarrón conviven con flauta y percusión indígena, bajo eléctrico, batería y teclados. Más que intentar reconstruir una música prehispánica, el disco construye un espacio híbrido donde lo tradicional, lo popular, lo electrónico y lo espiritual pueden coexistir.
Las piezas incluidas desarrollan varios de los temas centrales del universo de Velasco Piña.
En “Madre Tierra”, por ejemplo, aparecen ideas de transformación, naturaleza y renovación. “Acertijo” incorpora directamente referencias a los guardianes, mientras que “Regina” vuelve sobre el personaje y su relación simbólica con México.
El disco contiene además un texto firmado por el propio Antonio Velasco Piña.

En él, el escritor vuelve a presentar la muerte de Regina como un sacrificio ocurrido en Tlatelolco y afirma que su influencia espiritual continuaría después de 1968.
Esto convierte a Concierto para Regina en algo más que un disco inspirado libremente en una novela: forma parte de la expansión del propio universo de Regina fuera del libro.
Hay además una conexión histórica especialmente significativa.
Margarita Bauche estuvo vinculada al movimiento estudiantil de 1968 y participó musicalmente en protestas y manifestaciones de aquella época. Años después, su voz y su trabajo aparecen dentro de una obra dedicada precisamente a la reinterpretación espiritual de aquellos acontecimientos. Wikipedia
La memoria histórica, la experiencia generacional y la construcción posterior del mito terminan encontrándose dentro de una misma grabación.
Aduai — Regina y los 4 Guardianes de la Tradición

Otra interpretación musical lleva el imaginario de Regina hacia un territorio todavía más abstracto.
Regina y los 4 Guardianes de la Tradición, de Aduai, fue publicado por Aldebarán Records y plantea desde su propia contraportada una relación directa con la obra de Velasco Piña.

El disco se presenta como una:
“obra instrumental para orquesta, instrumentos prehispánicos y sintetizadores”
basada en la obra pictórica de Rocío Sandoval utilizada para la portada y en los acontecimientos narrados por Antonio Velasco Piña.
La obra fue compuesta, interpretada, grabada y masterizada por Aduai.
A diferencia del trabajo de Huesca y Bauche, aquí desaparece la estructura de canción para dar paso a una composición instrumental.
Orquesta. Instrumentos prehispánicos. Sintetizadores.
Tres universos sonoros y, simbólicamente, tres temporalidades distintas aparecen superpuestas: un pasado prehispánico reinterpretado mediante sus instrumentos, la tradición orquestal occidental y la tecnología electrónica contemporánea.
El título recupera directamente uno de los elementos centrales del universo narrativo de Velasco Piña: los Cuatro Guardianes de la Tradición.
En la contraportada aparece también un fragmento de la novela:
“Guardianes de otros tiempos a su lado vendrán / y unidos todos juntos la batalla darán…”

Si Concierto para Regina se acerca todavía a la canción y a la música popular, Aduai parece buscar otra cosa: convertir el mundo espiritual de Regina en un espacio sonoro.
Los sintetizadores permiten construir atmósferas; la orquesta aporta una dimensión narrativa y monumental; los instrumentos prehispánicos funcionan como vínculo con el pasado que la propia novela intenta recuperar.
La música deja de contar la historia de Regina literalmente para intentar representar su dimensión ritual.
Fragmento de la obra, cuya duración completa es de 14:26 minutos.
Juan Gaspar — A Regina
El universo musical surgido alrededor de Regina llegó también al terreno de la guitarra de concierto.
El compositor y guitarrista mexicano Juan Gaspar creó A Regina, una suite para guitarra basada explícitamente en Regina: 2 de octubre no se olvida, de Antonio Velasco Piña. La obra fue publicada por VP Music Media, cuyo catálogo la registra como A Regina for guitar.
VP Music Media — catálogo de Juan Gaspar

La propia editorial conserva además una grabación de la obra interpretada por Juan Gaspar, presentada como una suite dividida en tres movimientos:
1. Vino con la primavera
2. Un ángel se la llevó
3. La flor en la nieve
La descripción que acompaña la grabación establece una relación narrativa directa entre cada movimiento y la historia de Regina. Vino con la primavera representa su nacimiento en primavera; Un ángel se la llevó, su muerte durante el movimiento estudiantil de 1968; y La flor en la nieve, la imagen de Regina descansando eternamente en algún lugar del Iztaccíhuatl, donde sus amigos llevan flores en su memoria.
Escuchar A Regina de Juan Gaspar en SoundCloud
La estructura resulta especialmente interesante porque condensa en tres movimientos algunos de los momentos fundamentales del relato: nacimiento, muerte y permanencia en la memoria.
La composición no quedó documentada únicamente como partitura y grabación digital. Una publicación de la UPAEP, fechada en febrero de 2007, menciona un disco de Juan Gaspar que reunía obras como “Reminiscencias”, “A Regina” y “Estilos”. La misma fuente presenta sus composiciones como una forma de expresar vivencias, recuerdos e impresiones.
Consultar la publicación de UPAEP de febrero de 2007
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A Regina propone así una aproximación muy distinta a las obras anteriores. Frente a la combinación de canción, instrumentos tradicionales y eléctricos de Huesca y Bauche, o al universo de orquesta, instrumentos prehispánicos y sintetizadores de Aduai, Juan Gaspar reduce el paisaje sonoro de Regina a la intimidad de la guitarra.
No necesita representar todo el complejo sistema espiritual de la novela. Los tres movimientos funcionan como escenas musicales: la llegada con la primavera, la muerte en 1968 y, finalmente, la imagen poética de una flor depositada en la nieve del Iztaccíhuatl.

Una banda sonora para leer Regina

La relación entre la novela y la música llegó posteriormente a una forma todavía más directa.
Algunas ediciones de Regina: 2 de octubre no se olvida aparecieron acompañadas por un CD concebido como banda sonora del libro.
La música fue realizada por Víctor Ávila Uribe y Santiago Ramírez Páez.
A diferencia de Concierto para Regina y Regina y los 4 Guardianes de la Tradición, aquí la grabación no aparece como una obra independiente inspirada posteriormente por el personaje.
Su función es acompañar directamente la lectura.
El concepto de un Book Soundtrack propone una experiencia particular: convertir el libro en una obra que no solamente se lee, sino que también puede ser escuchada.
La música instrumental crea un paisaje paralelo para los lugares, rituales, personajes y estados espirituales descritos por Velasco Piña.
La relación se invierte.
Primero la novela produjo un imaginario capaz de generar música. Ahora esa música regresaba físicamente al libro para formar parte de la experiencia de lectura.
La novela adquiría su propio paisaje sonoro.
Regina: Un musical para una nación que despierta

En 2003, el universo musical de Regina daría el salto hacia su expresión más comercial.
El 21 de marzo de ese año se estrenó en el Teatro San Rafael de la Ciudad de México Regina: Un musical para una nación que despierta, basado en la novela de Antonio Velasco Piña y protagonizado por Lucero. La prensa de la época documentó el estreno y la presentación de Lucero en el papel principal. El Universo
La música y el libreto estuvieron asociados a Antonio Calvo, con participación de Alex Slucki en la construcción de la obra. Fuentes contemporáneas de 2003 documentan a ambos dentro de su creación. Jornada

El universo que Huesca y Bauche habían llevado hacia la canción y los instrumentos indígenas, y que Aduai había transformado en una experiencia instrumental y electrónica, entra finalmente al terreno del teatro musical de gran formato.
Regina adquiere literalmente una voz y un cuerpo escénico.
La historia puede ahora representarse mediante actores, canciones, coreografías, escenografía y espectáculo.
El proyecto produjo además una grabación musical con piezas como Ciudad inhumana, Digan por qué, Hechizo de luna, Lama la, Luz de mi verdad, Viva Regina, La cárcel de China, Gloria, Libres, Amanecer, Con un solo pensamiento y Mira con los ojos de la esencia.

La distancia con la joven que murió en Tlatelolco en 1968 resulta aquí enorme.
Treinta y cinco años después, Regina se había convertido en protagonista de un musical.
Pero precisamente esa distancia permite observar hasta dónde había crecido el imaginario construido alrededor de su nombre.
Cosmic Love Regina — Regina llega a Japón
La historia musical de Regina no terminó en México. Cinco años después del musical mexicano de 2003, el personaje llegó a los escenarios de Japón a través de una nueva producción desarrollada por SUGA IZANAI, conocida como Cosmic Love Regina.
El origen del proyecto puede rastrearse hasta 2006, cuando Yuichiro Kunitomo conoció la historia de Regina a través de un kamishibai, una forma japonesa de narración acompañada por ilustraciones. El encuentro lo llevó a leer la novela y, en septiembre de 2007, a viajar durante diez días por México junto con Suga Kunitomo. Durante el recorrido visitaron lugares vinculados con el universo de Regina, entre ellos Palenque, Teotihuacán, Tlatelolco y la Aldea de los Reyes. También conocieron a Chieko Takenishi, traductora de la novela al japonés.
Yuichiro Kunitomo — relato del encuentro con Regina y el viaje a México

Durante aquel viaje conocieron además a Antonio Calvo, compositor y responsable del musical mexicano, y posteriormente a Antonio Velasco Piña. Según el testimonio de Kunitomo, Calvo les permitió utilizar las canciones y materiales relacionados con su producción. Tras regresar a Japón comenzó el desarrollo de IZANAI Musical Regina, que posteriormente aparece documentado como Cosmic Love Regina.
La producción comenzó a presentarse en 2008 y realizó una gira japonesa entre 2008 y 2009. Suga Kunitomo estuvo a cargo del guion, la dirección y la coreografía, mientras que Hiroki Okano asumió la producción y dirección musical. Entre los músicos y compositores asociados con el proyecto aparecen AIKA, Pauchi Sasaki, K. Alan Roth y Lei’ohu. Yuichiro Kunitomo interpretó a Regina y participó también en la coreografía y como asistente de dirección.
Yuichiro Kunitomo — recuerdos sobre IZANAI Musical Regina
Hiroki Okano — trabajos de dirección musical
Pauchi Sasaki — trabajos para danza

La gira llevó la obra por distintas ciudades japonesas. Se encuentran documentadas presentaciones en Sasebo, Niigata, Wakayama, Iwakuni, Kochi y Kagawa, entre diciembre de 2008 y abril de 2009.
Cosmic Love Regina — créditos y fechas de la producción japonesa
La llegada de Regina a Japón quedó registrada también desde el ámbito académico. En 2012, Lizette Y. Campechano Moreno analizó el fenómeno en Cuicuilco, revista académica publicada entonces por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Su investigación señala que la novela de Velasco Piña había encontrado seguidores en Japón y que había sido representada teatralmente bajo el nombre Cosmic Love Regina.
El artículo analiza además una imagen japonesa de 2009 en la que aparecen una actriz representando a Regina, el estandarte del grupo de danza conchera María Regina y flores junto a una estela en Tlatelolco. La combinación resulta significativa: México, Japón, el personaje literario, la espiritualidad y la memoria de 1968 aparecen reunidos dentro de una misma representación.

Campechano sitúa esta apropiación dentro de la neomexicanidad, caracterizada por combinar referencias prehispánicas mexicanas con diferentes tradiciones espirituales y elementos vinculados al New Age. Desde esta perspectiva, el viaje de Regina a Japón muestra cómo el universo construido por Velasco Piña podía adquirir nuevos significados al entrar en contacto con otro contexto cultural.
La adaptación japonesa representa así una nueva transformación del personaje. Regina ya no sólo había pasado de la novela a la música y de la música al escenario: ahora su imaginario atravesaba fronteras y era reinterpretado mediante música, danza y espiritualidad dentro de otro contexto cultural.
En Cosmic Love Regina, el mito ya no solamente había adquirido sonido.
Había comenzado a viajar.

Citlalmina — cuando Regina se convirtió en danza
El universo surgido alrededor de Regina también encontró una expresión fuera de los discos y el teatro musical: Citlalmina, una práctica desarrollada por Nicolás Núñez y el Taller de Investigación Teatral de la UNAM a partir del encuentro entre la danza conchera mexicana y la danza tibetana del Sombrero Negro.
La relación con Regina quedó documentada en la investigación de Yanitsa Ixtlaccihuatl Buendía de Llaca sobre el movimiento surgido alrededor de la obra de Antonio Velasco Piña. La autora identifica Citlalmina como una danza característica del movimiento de Regina y registra su práctica dentro de este entorno, aunque precisa que Núñez no formaba parte directamente del movimiento.
Yanitsa Ixtlaccihuatl Buendía de Llaca — investigación sobre el movimiento de Regina
Archivo e imágenes de referencia:
Núñez Archive — Citlalmina / University of Huddersfield
Citlalmina resulta especialmente interesante dentro de esta historia porque posee una estructura sonora propia. La documentación de Eilon Morris registra una apertura con caracoles (atekokoli) y canto vibratorio, seguida por ciclos de danza conchera y danza tibetana. En algunos ciclos aparecen tambores y determinadas ejecuciones concluyen con un canto tradicional náhuatl dedicado a Tloque Nahuaque, aunque Morris señala que este canto no constituye una parte fija de la práctica.
Ver registro audiovisual de Citlalmina
El registro resulta especialmente valioso porque permite escuchar el paisaje sonoro de Citlalmina: caracoles, percusión, voz, ritmo y movimiento forman parte de una misma estructura ritual.
La conexión volvió a hacerse visible el 2 de octubre de 2018, cuando Citlalmina fue incluida en Flores y Cantos por la Memoria, encuentro realizado en la Plaza de las Tres Culturas durante la conmemoración de los cincuenta años de Tlatelolco. El programa reunió ceremonias, danza y música, y anunció a Citlalmina, interpretada por el grupo de Nicolás Núñez, entre las primeras actividades de la jornada.
La Jornada — conmemoración del 2 de octubre de 2018
Cartel y material de referencia:
Flores y Cantos por la Memoria — cartel y programa
La relación con Regina no era accidental. Alberto Ruz Buenfil relató posteriormente que Antonio Velasco Piña le había encargado organizar el encuentro y vinculó su propósito con la memoria del “2 de octubre no se olvida” presente en su obra.
Alberto Ruz Buenfil — El Correo de los Cuatro Vientos: Ecos de Tlatelolco
Citlalmina ocupa así un lugar singular dentro de este recorrido. No es un disco sobre Regina ni una musicalización de la novela, sino una práctica corporal, sonora y ritual que terminó vinculada al movimiento generado alrededor de sus libros.
En 2018, cincuenta años después de Tlatelolco, Citlalmina regresó a la Plaza de las Tres Culturas.
Una memoria que cambia de sonido
Escuchadas en conjunto, estas obras no son simplemente adaptaciones de un mismo libro. Son distintas maneras de imaginar a Regina a través del sonido.
Canción, guitarra, orquesta, instrumentos prehispánicos, sintetizadores, teatro musical, danza y ritual terminan formando parte de un mismo recorrido. Cambian los lenguajes y los contextos —incluso el país—, pero permanece una búsqueda común: hacer perceptibles conceptos que en la novela son esencialmente invisibles.
Conciencia.
Memoria.
Tradición.
Sacrificio.
Despertar.
La convivencia entre elementos aparentemente distantes —instrumentos prehispánicos y sintetizadores, espiritualidad tibetana y tradiciones mesoamericanas, música popular y ritual— no surge únicamente de los músicos.
La mezcla ya está contenida en la novela.
La música simplemente la hace audible.
Del 2 de octubre al sonido

A los 16 años, tres años antes de su muerte…
Antes de la novela, antes de los discos y antes del musical, existió Ana María Regina Teuscher Krüger.
Tenía 19 años, estudiaba Medicina en la UNAM y murió el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. Los documentos históricos permiten afirmar eso. National Security Archive
Después apareció otra Regina.
La que Antonio Velasco Piña construyó en 1987 a partir de aquella figura histórica y convirtió en protagonista de una narración sobre espiritualidad, mexicanidad y despertar colectivo. Una obra que el propio INBAL reconoce como difícil de encasillar dentro de los límites convencionales entre historia y narrativa. INBA
Y después apareció otra más.
La Regina sonora.
La que canta.
La que habla entre jaranas, arpas y percusiones.
La que aparece entre instrumentos prehispánicos y sintetizadores.
La que convierte tres momentos de su historia en una suite para guitarra.
La que acompaña desde un CD la lectura de una novela.
La que sube a un escenario convertida en musical.
La que viaja hasta Japón.
Y la que termina encontrando otra forma de existencia entre danza, cuerpo y ritual.
Más de medio siglo después del 2 de octubre, estas grabaciones pueden escucharse como documentos de otra historia: la historia de las formas en que la memoria cultural transforma un acontecimiento, lo interpreta, lo mitifica y vuelve a transmitirlo.
Separar a la joven histórica del personaje literario no disminuye el interés de estas obras. Al contrario: permite comprender con mayor claridad el complejo recorrido que convirtió a una víctima de Tlatelolco en una figura recurrente dentro de un pequeño pero singular corpus de música mexicana.
Una historia que comienza el 2 de octubre de 1968.
Después se convierte en libro.
Después en mito.
Después en sonido.
Y continúa transformándose.
