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Sello: INAH-SEP  INAH-27

Publicado: 1984

País: México

Género: Corrido

Info:

LOS CORRIDOS EN XALATLACO

El corrido es el “argumento” (verso muy popular en Xalatlaco y el pueblo llegó a tener muchos corridistas, que cantaban en las fiestas, en las tiendas y cantinas. Cuentan los señores que “en un tiempo cantaban todas las noches”. Los mejores salían a cantar a otros pueblos en los días de plaza y viajaban hasta las ferias de Morelos, a donde siempre aspiraban llegar pues ahí cantaban “los meros buenos”. De los trovadores morelenses aprendieron mucho, mirando y oyendo.

Con la región norte y poniente del Estado de Morelos siempre hubo una relación de intercambio. Desde fines del siglo pasado y aún hasta la década de 1950, muchos hombres de Xalatlaco cruzaron a Morelos a trabajar como jornaleros en las cosechas. Los arrieros de Xalatlaco llevaban sus atajos de mulas y caballos cargados de granos para vender en pueblos y haciendas, y de allá regresaban trayendo los productos de la tierra caliente.

Pero la relación no era sólo económica: las comunidades de ambas zonas compartían la lengua indígena, el náhuatl, y formaban un área de cultura. Compartieron además una causa y una derrota, la de la revolución zapatista. Los corridos que hablan de la grandeza del zapatismo se han cantado miles de veces en Xalatlaco. Esta herida tardó mucho en ser cerrando.

Pero poco a poco, a medida que transcurría el tiempo, el vigor revolucionario de los versos de Marciano Silva se fue desvaneciendo en el olvido. En la actualidad el corrido es un género musical en franca decadencia pues incluso los viejos cantadores han olvidado su extenso repertorio de canciones, corridos y argumentos con los que, según dicen, podían permanecer cantando dos días con su noche sin repetirse ni una vez.

A partir de los años cincuenta el corrido enfrentó enemigos que le resultaron invencibles: primero la sinfonola y luego el radio a transistores. “Antes se cataban muchos corridos. Pero desde que entró el radio la gente dejó de cantar porque están con el radio prendido todo el día. Empezaron esos aparatitos y ya no hubo más cantos…”

Frente al arrollador avance de la cultura de masas dominante, la música tradicional se ha ido replegando al contexto ritual/religioso, en el que se expresa exclusivamente o casi, sobretodo en contexto naturaleza-cantado individualmente o a dúo, sobretodo terreno y ha quedado relegado el recuerdo de algunos nostálgicos. Las danzas, en cambio, cuyo ámbito son las fiestas de los santos, han librado una exitosa batalla por sobrevivir y muestran una enorme vitalidad.

Prácticamente toda la vida social del pueblo se organiza en torno a las fiestas públicas religiosas. Ellas dan sentido de comunidad a la gente y en ellas se afirma la identidad del pueblo y los lazos que unen a sus miembros. La música y las danzas constituyen elementos indispensables de las fiestas, junto con las flores, el copal, los cohetones, la comida…

Varias de las danzas reflejan los intercambios con el Estado de Morelos. Las danzas de Negritos y Lobitos fueron traídas de allá y la de Arrieros relata “el viaje” que hacían a aquellas tierras. Todavía en la actualidad llegan de Morelos “promesas” para las fiestas de los santos de Xalatlaco y de allá son casi todas las bandas que se contratan.

Pero de la misma manera que Xalatlaco recibió fuertes influencias musicales de Morelos, a su vez está influyendo sobre otros pueblos del Valle de Toluca, de la periferia sur del Distrito Federal y aún del mismo Morelos. Y es que como en Xalatlaco se han conservado danzas tradicionales que en otros lugares se han perdido, sus músicos y maestros son muy solicitados para tocar la música y dirigir las cuadrillas de danzantes en las fiestas de los santos.

Alejandro Patiño Díaz, Soledad González Montes y Sergio Hinojosa Reynoso
(Grupo Nuestra Memoria “Toquilnamic”)


Las danzas

Las danzas de Xalatlaco forman parte del ciclo de fiestas públicas vinculadas al ciclo agrícola y a la organización en barrios. Cada barrio tiene su iglesia y su santo patrono. Es en honor de los santos que se bailan las danzas tradicionales, en el atrio de las iglesias. Estas danzas tienen, por lo tanto, carácter ritual, de propiciación de las cosechas y de renovación de un contrato con los seres sobrenaturales. En Xalatlaco hay fiestas religiosas todo el año, pero las principales —de los patronos de los cuatro barrios y de la patrona de todo el pueblo— tienen lugar en el transcurso de la época de lluvias.

Las danzas son en realidad dramas (teatro pues siguen un relato (“relación”) y los distintos personajes dramatizan acontecimientos que tienen que ver con la forma de vida en el pasado. Son una manera de mantener viva la memoria histórica del pueblo. Combinan una serie de géneros: la danza, el teatro, la mímica e incluso la acrobacia y la farsa, ya que no falta en ellas un fino sentido del humor y hasta de burla de ciertos relaciones sociales.

Organizar la fiesta es algo muy complicado: la iglesia debe estar adornada, hay que contratar una banda para que le cante Las Mañanitas al santo, debe haber cohetes, tortas, danzas, jaripes, artistas de variedades… Los mayordomos del santo están obligados a asegurarse de que ningún detalle sea descuidado. Ellos son los encargados de extender invitaciones para que otras personas se comprometan a participar en algunas de las múltiples actividades que contribuyen a dar esplendor a la fiesta.

Quienes se “promesan para sacar una danza” forman una corporación que correrá con los gastos. Los hombres se organizan por separado de las mujeres. Ellos se ocupan del “gasto fuera” —la contratación de los músicos y la bebida— y ellas se responsabilizan del “gasto de adentro” —la comida sin la cual no habría fiesta—.

Estos tequitique o encargados de la danza salen a invitar a los posibles danzantes y les ofrecen una bolsa de tamales a cada uno; quien la acepta, queda comprometido a bailar. En la casa del tequitique o “mayor de la danza” se realizan los cuatro o cinco ensayos que preceden a la fiesta. Cada ensayo se transforma en un pequeño anticipo de la fiesta, pues los mayores deben ofrecer un banquete a los danzantes y a los espectadores presentes.


Saludo a mis amigos

El saludo es el primer canto que interpretaban los corridistas al llegar a una feria a “gustar” con otros cantadores. El punto de reunión era común en la riña y los puestos de hoja de limón con pulque. Era una forma de pedir permiso para cantar, saludando con mucha cortesía y modestia a los colegas y al público.


La Danza de Tlaxinques o Tejamanileros y el Xochipizahua

La danza de Tlaxinques o tejamanileros revive las labores de los hombres en el bosque, cortando los árboles de los que sacaban la delgada lámina (tlaxinque o tejamanil) con las que se techaban las viviendas. El canto de Agua Chica va nombrando los parajes donde trabajaban.

Entre los personajes de esta danza aparece el Cuajtlachane, el dueño del monte, espíritu que protege a los tlaxinques que respetan a la naturaleza, cortando sólo los árboles que él les señala. El Huente, el viejo, es el centro de la comunidad tejamanilera, a quien todos deben obediencia. El Xoco es el hijo menor, que a instancias de sus compañeros tlaxinques se casa con Xochisúchitl, la doncella.

La danza representa entonces una boda náhuatl, acompañada por alegres jarabes y el tradicional Xochipizahua:

Xochipizahuac pani noyolo
Xochipizahuac pani itololo
Cani mix hulcan tlacotonalli
Timitoctique panon xohualli
Ce sohualtzinli quimitoctia
Paye chichiltic quipatlantica
Muxicochuanli quilhuelitica
Ce sohualtzinli quimitoctia

Flor menudita de mi corazón
Florecita delgada de mi embeleso
A dónde vas a medio día
Mejor bailemos a medio noche
Una jovencita está bailando
su rebozo rojo va aleteando
El diablo la está observando
Una jovencita está bailando

Al final de la boda está listo el chilpaztli, delicioso caldo de hongo, pescado seco (popochas y charales) y chiles, que se reparte a los danzantes y a todo el público.


Danza de Lobitos

Aunque en Xalatlaco se le llama “Lobitos”, esta es la danza de los tigres o tecuanes, traída de la tierra caliente de Morelos. Sus parlamentos están en náhuatl. Relata la cacería del tigre que hace estragos en la hacienda del patrón, Salvadorcito. Los personajes de esta danza son El Mayeso, Juan Tirador, Juan Rastrero, Juan Lancero, El Chonhuasclero (lazador), El Gervasio (hombre cimarrón, come melena de ixte) y los animales silvestres (venados, cuervos, conejos). El son de la Torcada acompaña un “enfrentamiento” del tigre con sus perseguidores, durante el cual el tigre hace muchas maromas.


Danza de Arrieros

Relata el viaje de los arrieros que con sus atajos de mulas y caballos salían del Valle de Toluca llevando los productos de esta tierra fría, a la tierra caliente de Morelos y de Guerrero. De regreso traían alcohol, piloncillo y loza. Esta danza es la que más popularidad tiene entre los jóvenes en la actualidad, por su enérgico ritmo y porque toda su relación es en castellano: ellos ya no hablan el náhuatl.

El son del Recuerdo rememora los caminos por los que iban los arrieros y los peligros que enfrentaban. Al avistar la Cumbre de Maltrata, los danzantes preparan su defensa pues saben que más adelante los esperan los bandidos, listos para asaltarlos. El regatón del bato, por su parte, les recuerda a los cargadores que deben tener bien limpios y engrasados los aparejos (“jatos”) de los animales que conducen.


Danza de Negritos o Cuentepocos

Al igual que la danza de Yunteros, la de Negritos recrea una hacienda, en este caso azucarera, con su plantío de caña, su trapiche y toda su jerarquía de administradores y trabajadores. Esta danza se baila en la fiesta de San Agustín. Al tocarse este son, los Josefitos —negros encargados del corte de la caña— entran en escena realizando “las muertes”, que consisten en varias clases de maromas. Este son también se toca en la danza de Yunteros, pero varía la letra a que se baila, así como “las muertes” que realizan los negros.


Corrido del Plan de Toluca

Después del saludo, los trovadores de esta región cantaban “El Plan de Toluca”. Este corrido les servía de carta de presentación pues identifica con precisión su zona de origen. Va mencionando todos los pueblos que tenían cantadores afamados, exaltando sus virtudes poéticas y musicales. Constituye, en suma, una geografía del corrido en la región.


Danza de Yunteros o Montoneros

(Ielemijque o Ielomícatl en náhuatl)

La danza de Ielemijque sólo se baila para la fiesta de San Francisco y es la más grandiosa de todas: en ella participan entre cincuenta y setenta danzantes, que durante cuatro días recrean una hacienda pulquera, en la que cada día ocurren acontecimientos distintos. El son que presentamos se toca a comienzos de la danza y acompaña la asignación de “tablas” a los “opes” o de la hacienda. El Capitán les señala las danzantes cuáles serán los surcos de la milpa que habrán de “cultivar” mientras bailan y les reparte los azadones con los que harán la labor. Cada “tabla” es la tierra que pertenece a un santo y todos los santos del pueblo tienen su “tabla” en esta hacienda imaginaria.


La Coronación

Este son se toca hacia el final de las danzas de Yunteros, Negritos y Arrieros. En las tres el Señor Amo juega su patrimonio (hacienda en el caso de los dos primeros, recua en el caso de la de Arrieros) en un volado y lo pierde. Le dice al Administrador:

Siento mucho bastante decirte
que hasta aquí se acabó este trabajo.
Yo ya me voy para mi tierra:
Jugué un volado y perdí la hacienda…

El son de La Coronación corresponde a la despedida del viejo patrón y la investidura del nuevo. La hacienda simboliza la misma danza y el cambio de patrones, la transferencia del compromiso que implica ser mayordomo del santo.


Danza de las Pastoras

Esta danza se presenta en Navidad y Año Nuevo y en ella participan niños y señoritas que cantan arrullos al Niño Jesús mientras bailan dentro de la iglesia. El único hombre que las acompaña, El Estrellero, baila con un estandarte de ondulantes y multicolores listones. Esta es la única danza propiamente femenina y el Nacimiento es la única ocasión en que niños y señoritas cantan en público. Una vez casadas, las mujeres ya no pueden continuar bailando en las danzas tradicionales, pero participan en su organización como “mayoras”, encargándose de los banquetes que constituyen el corazón de las fiestas. Aquí el violín toca aparentemente en otro tono, para contribuir a su sonoridad.


Felicitas

Este es un bello ejemplo de la canción de amor galante que se cantó en Xalatlaco hasta hace unos treinta o cuarenta años. Aquí se le llama corrido. Como relato de acontecimientos históricos, el corrido ha ido muriendo en Xalatlaco, pero los de amor han resistido más: los señores aún los cantan cuando se reúnen.


Pie de fotografía

“Aquí es Xalatlaco, donde la fiesta nunca termina…”

Desde las ricas cumbres de la serranía de Las Cruces, el municipio de Xalatlaco baja por las laderas boscosas y su altitud va desde el fértil Valle de Toluca. Pueblo de remota fundación prehispánica, Xalatlaco forma parte del área náhuatl del valle, enclavada en su porción sudeste. Su gente tiene fama de trabajadora, “gustosa” por lo fiestera y rebelde porque sabe defender sus derechos.

Hace treinta años todos vivían de la agricultura en Xalatlaco. Ahora pocos son las familias que no tienen algún miembro trabajando fuera del municipio. Unos son obreros, otros cuentan de mil oficios, empleados o albañiles en la capital. Hombres y mujeres, jóvenes y adultos salen a ganarse el sustento.

Ahora las esperas cada día la lucha por sobrevivir, el loco ritmo de la ciudad, la inseguridad, las largas jornadas y la magra recompensa a sus esfuerzos. Quizá por eso la gente de Xalatlaco se aferra con más ganas a sus fiestas, a ese tiempo de recreación colectiva, de abundancia y alegría. También porque siguen siendo campesinos y la música y las danzas son una forma de regar que las cosechas lleguen a feliz término.

Una parte de la música tradicional de Xalatlaco se ha perdido o se está olvidando. El Xochipizahuac, por ejemplo, ya no se escucha en las bodas. La danza de Yunteros tiene años que no se baila. Los corridos, que antes eran una de las formas favoritas de cantar sucesos y amores, también se han silenciado. Sin embargo, a veces alguna gente se empeña en no dejar morir estas maravillosas expresiones de la cultura local. La danza de Tlaxinques, creación original de Xalatlaco, se dejó de bailar durante algún tiempo pero un grupo de ancianos decidió revivirla por los años sesenta y desde entonces se sigue bailando un casi todos las fiestas de los santos. Xalatlaco se resiste a que su patrimonio cultural desaparezca.

Este disco nació del deseo de un grupo de xalatlaquenses de difundir las ricas tradiciones de su pueblo, como parte de un esfuerzo más amplio de conocimiento y valorización de la propia cultura. Los representantes de Xalatlaco, reunidos en cabildo, estudiaron de acuerdo con el proyecto y votaron apoyarlo. Más aún, decidieron que de la misma manera que existen comités encargados de las obras públicas y de la defensa de los bienes comunales, la comunidad debe contar con programas de defensa de su patrimonio cultural.

Esperamos contribuir así a que las nuevas generaciones tomen conciencia de que antes de ser invadidos por una cultura importada, comercial y enajenante, impuesta por los medios de comunicación de masas, Xalatlaco, al igual que tantos otros pueblos, tenía su propia cultura, con sus propias formas de pensar, de sentir y sus formas creativas.

Alejandro Patiño Díaz, Soledad González Montes y Sergio Hinojosa Reynoso
(Grupo Nuestra Memoria “Toquilnamic”)


Galería:

Escuche el álbum en la MEDIATECA del INAH, haga clic en la siguiente imagen:

 


Lista de canciones:

INAH 27

LA MÚSICA DE LOS NAHUAS DE

XALATLACO, ESTADO DE MÉXICO

LADO 1

1. SALUDO A MIS AMIGOS

Cantador y guitarrista: Tereso Ramírez Yáñez

2. Son El Tozo

(Danza de Tlaxinques o Tejamanileros)

Violín: Eustolio Reynoso
Vigüela: Rubén González Vargas
Guitarra sexta: J. Asunción González Ricardo
Guitarrón: Joaquín García Ordóñez

3. Canto de Agua Chica

(Danza de Tlaxinques o Tejamanileros)

Cantador: Tereso Ramírez Yáñez
Primer violín: Adalberto Dávila Ríos
Segundo violín: Alejandro Patiño Díaz
Vigüela: Artemio Patiño Díaz
Guitarra sexta: Rubén Patiño Díaz
Guitarrón: Sergio Hinojosa Reynoso

4. Son La Toreada

(Danza de Lobitos)

Maestro de la danza y único músico (flauta y tamboril):
Gregorio García Díaz

5. Son El Recuerdo o Canto del Atajador

(Danza de Arrieros)

Maestro de la música y violinista: Eligio Ordóñez
Cantadores: Adrián Patiño Reyes; Alejandro, Artemio y Rubén Patiño Díaz; Francisco Patiño
Vigüela: Alejandro Patiño Díaz
Guitarra sexta: Sergio Hinojosa Reynoso
Guitarrón: Regino Barrera Delgadillo

6. Son El Registro del Jato

(Danza de Arrieros)

Maestro de la música y violinista: Eligio Ordóñez López
Vigüela: Alejandro Patiño Díaz
Guitarra sexta: Sergio Hinojosa Reynoso
Guitarrón: Regino Barrera Delgadillo

7. Xochipizahuac

(Canto de Bodas)

Recopilación del Profesor: Donaciano Vargas Briseño
Violín: Adalberto Dávila Ríos
Cantador: Sergio Hinojosa Reynoso
Vigüela: Alejandro Patiño Díaz
Guitarra sexta: Sergio Hinojosa Reynoso

8. Son Las Suertes

(Danza de Negritos o Cuentepocos)

Maestro de la danza: Cirilo Carrillo
Maestro de la música y violinista: Adalberto Dávila Ríos
Vigüela: Alejandro Patiño Díaz
Guitarra sexta: Artemio Patiño Díaz
Guitarrón: Sergio Hinojosa Reynoso


LADO 2

1. Corrido del Plan de Toluca

Primera voz: Reyes Pliego Saldaña
Segunda voz y guitarra: Rafael García Sánchez

2. Son Los Registros

(Danza de Ilemijque o Yunteros)

Maestro de la danza: Francisco Medina Mayo
Maestro de la música y violinista: Gerardo Peña Bizet
Vigüela: Pedro Peña Díaz
Guitarra sexta: Eutiquio Peña Díaz
Guitarrón: Regino Peña Díaz

3. La Coronación

(Danza de Ilemijque o Yunteros)

Maestro de la danza: Francisco Medina Mayo
Maestro de la música y violinista: Gerardo Peña Bizet
Vigüela: Pedro Peña Díaz
Guitarra sexta: Eutiquio Peña Díaz
Guitarrón: Regino Peña Díaz

4. Canto

(Danza de Las Pastoras)

Maestra de Pastoras: Rosa Medina Patiño
Pastoras: Niñas y señoritas de los cuatro barrios de Xalatlaco
Violín: Gerardo Peña Bizet

5. Felicitas

(Corrido)

Cantador: Adrián Patiño Reyes
Guitarra sexta: Alejandro Patiño Díaz


Texto

Este trabajo es el resultado de una coproducción entre la comunidad de Xalatlaco, Estado de México y el INAH.

Esta comunidad que tomó conciencia de la importancia de preservar y difundir las expresiones musicales de su cultura en su área, tales como las danzas de Tlaxinques, Arrieros, Lobitos Ielemihque y otras; logró obtener el apoyo de autoridades e instituciones.

Sean estos cantos y música el mejor estímulo y ejemplo a seguir.

Fonoteca INAH.


INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA

MUNICIPIO DE XALATLACO


Créditos:

Textos:
Alejandro Patiño Díaz, Soledad González Montes y Sergio Hinojosa Reynoso
(Grupo Nuestra Memoria “Toquilnamic”)

Grabaciones:
Tomás Stanford

Fotografías:
Pedro Hirriart (I.N.I.)
Emiliano Galindo (Xalatlaco)


INAH 27

Secretaría de Educación Pública
Lic. Miguel González Avelar.

Subsecretaría de Cultura
Lic. Martín Reyes Vayssade.

Instituto Nacional de Antropología e Historia
Dr. Enrique Florescano Mayet.

Municipio de Xalatlaco
Grupo Toquilnamic.

Director de la Serie de Discos del INAH
René Villanueva S. Fonoteca.


Links:

Various – Fiesta En Xalatlaco
otro

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Sello del 'museo nacional de antropología' que publica grabaciones de campo de todos los pueblos indígenas mexicanos.

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