LOS TOCOTINES
FONADAN
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Sello: FONADAN MC-0794 Formato: Vinilo LP Album 12″ 33 1/3 rpm Gatefold Compilation |
País: México Género: Folk World & Country |
Info:
FONADAN
Fondo Nacional para el Desarrollo de la Danza Popular Mexicana.
MÚSICA DE LAS DANZAS Y BAILES POPULARES DE MÉXICO
LOS TOCOTINES
MC-0794
VOL. 7
FONADAN
Grupo de Investigadores:
DIRECCIÓN GENERAL:
JOSEFINA LAVALLE
ETNOMUSICOLOGÍA:
MARIO KURI-ALDANA, Coordinador
JOAQUÍN GUZMÁN LUNA
COREOGRAFÍA:
LUIS FELIPE OBREGÓN, Coordinador
EVELIA BERISTAIN
DIFUSIÓN:
XOCHITL MEDINA, Coordinadora
DEPARTAMENTO AUDIOVISUAL:
RODOLFO VELASCO, Coordinador
ALEJANDRO LORANCA, Fotógrafo
RUBEN PRADO, Técnico editor
TEXTO
MARIO KURI-ALDANA
LOS TOCOTINES
Nada mejor para ubicarnos en el contexto que rodeaba a la danza que hoy nos ocupa, que las siguientes consideraciones del maestro don Vicente T. Mendoza: *
“Si nos hubiera tocado vivir durante los tres siglos de coloniaje español en la Nueva España, hubiéramos presenciado la implantación de algunas manifestaciones de la cultura que traían en su bagaje los conquistadores, entre otras, las danzas.
Nuestros indígenas de Anáhuac, practicaban por esos años sus danzas ceremoniales religiosas ante los altares de sus númenes ancestrales, también los recién llegados tenían bailes parecidos que acostumbraban ejecutar durante las fiestas a sus Santos Patronos; bailes arraigados en su tradición, provenientes de fechas lejanas y traídos a su vez por pueblos que colonizaron la Península, griegos, romanos, árabes, etc. Algunas de estas manifestaciones arcaicas fueron trasladadas de España a México y a ellas se van a referir las palabras que siguen:
En primer lugar, al repartirse los solares de la ciudad de Tenochtitlan a los conquistadores que quisieron avecindarse en ella, hubo algunos que fueron dados en propiedad a músicos acompañantes de Cortés, quienes pusieron tienda para la enseñanza del baile, para ennoblecimiento de la ciudad; éstos fueron Benito Bejel, Maese Pedro “El del Arpa” y Ortiz “El Músico”. Los tres enseñaron lo que sabían: la alemana, alta y baja; la españoleta, el hacha, el caballero, la dama, el contrapás, la morisca y algún otro baile de los que por aquel entonces se gloriaba la Península.
Nos habría tocado también presenciar las primicias de la Danza de cintas tejidas o trenzadas, alrededor de un poste, que los castellanos enseñaron a las doncellas de Tlaxcala, cuya tradición enraizó profundamente en dicha República. De igual manera hubiéramos contemplado los Combates de Moros y Cristianos, que, lo mismo en México que en Tlaxcala, se llevaron a efecto en 1583 bajo el título de “Toma de Rodas” o “Toma de Jerusalén”. Y hubiéramos visto a los indígenas, con muchísima satisfacción, asumir las personalidades inconmensurables del Capitán Cortés, el Tlatoani Moctezuma y aún más, la del Apóstol “Señor Santiago”, matando moros con su invencible alfanje o bien declamando esas largas tiradas de versos en que exige al gran Sultán de Turquía que reciba el bautismo. Fue así como el alma de los indígenas quedó cautivada y aceptó sin remilgos la nueva fe que los mansos evangelizadores les inculcaban durante los primeros días del vencimiento.
Desde Lagos de Jalisco hasta Guatemala, pasando por Oaxaca, aún entre los Mixes, quedó perpetuada en forma de danza la memoria de los hechos de la Conquista…
Aún sin aceptar que la salvaje imposición de la “nueva Fe” hubiera cautivado “mansamente” a los mexicas, las palabras de don Vicente pueden constituir un comienzo que nos ayude a desentrañar el misterio que envuelve los orígenes de la Danza de Los Tocotines.
Actualmente, la danza de “El Tocotín” o “Tocotines” está muy difundida en los pueblos serranos del Estado de Puebla y en regiones aledañas de los Estados de Hidalgo y Veracruz; se baila en ofrenda a los Santos Patronos durante los festejos religiosos.
Dentro de un aspecto general, corresponde al ciclo de danzas de conquista, usadas para llevar a cabo la evangelización entre los indígenas, ya que por medio de su acción, pretende justificar la conquista de México a través de la nueva fe cristiana, tal como lo muestra el último de los sones que se ejecutan en esta danza al fundir en la cruz la unión de los dos partidos.
Según la versión del destacado folclorista Arturo Warman, esta danza toma su nombre de una de las primeras formas musicales creadas en el país después de la conquista; el “Tocotín”, en la que seguramente se emplearon elementos musicales de origen prehispánico. Más adelante veremos que la opinión de este investigador está muy cerca de los verdaderos orígenes de esta danza, pero no los alcanza cabalmente.
En el libro “La Conquista Espiritual de México”, de Robert Ricard, se indica que “una de las primeras canciones compuestas en español por los indios, fue la que se cantó en ocasión de la fiesta del Perdón, llamada “Tocotín”. Este es un informe parcialmente correcto, pues significaría que los tocotines son solamente una serie de canciones. En realidad, parece ser que la palabra “Tocotín” tiene un significado mucho más amplio y representativo.
Para nosotros, ese significado lo descubre con claridad meridiana el notable historiador Ignacio Osorio Romero, según sus siguientes párrafos:
“La afición de los novohispanos a las representaciones teatrales, respondía no sólo al impulso evangelizador de los frailes, sino que también era un reflejo del entusiasmo peninsular por este género que constituía, según Alfonso Reyes, “su cine y su periódico diario, su pasto de imaginación y su comentario de actualidad”. Pero los espectadores no sólo exigían ver en el tablado la dramatización de un asunto teológico o filosófico, sino que necesitaban diversión popular como danza, loas, entremeses, jácaras y música. El público de la Nueva España disfrutaba de manera especial de este tipo de diversión, quizá como influjo de la afición que los indígenas tenían a las danzas y a la música. El tocotín, nacido de esta influencia, reunía en sí mismo, tanto la danza como la música y la poesía.
La mayor parte de estos textos, por desgracia, se han perdido, pero conservamos testimonios que nos ofrecen ideas claras sobre su esencia y la forma como se representaba. Francisco Bramón lo utilizó en Los Sirgueros de la Virgen sin Original Pecado, publicado en México en 1620. Escribe Bramón casi al final de su obra:
“Fuéronse los dos ciudadanos, y luego se oyó, por un rato, una diversidad de instrumentos, que regocijaba el acto suntuoso, de tantos regocijos. Salieron muchos zagales ricamente vestidos con el ropaje mexicano, con flores e instrumentos en las manos, en orden concertados y haciendo profundas reverencias al trono de la Virgen, que estaba descubierto. Después salieron seis principales caciques —que son nobles y de buen linaje—, con preciosísimas ropas aderezadas. Y después de ellos, el reino mexicano riquisimamente vestido con una tilma de plumerías y oro, costosamente guarnecida. Las demás ropas que sacaron, que fueron zaragüelles y cacles, estaban de rico oro bordadas. Llevaba, como los seis, en el brazo izquierdo un rico escudo con un vistoso plumero de muchas y diversas plumas, que más realzaban el adorno de la persona. En el escudo llevaba sus propias armas grabadas, que son un águila sobre un tunal.
Concertados el huéhuetl, el teponaxtle y otros instrumentos, dieron los siete principio a una vistosa danza, que llaman, los mexicanos, netotiliztli, y en nuestro vulgar, mitote o tocotín; es danza que pura relación o escrita no tiene gra. cia o donaire, que le comunican aquellos que diestramente deleitan en ella con sus agradables vueltas, revueltas, entradas, cruzados y paseos, como lo hicieron maravillosamente estos siete mexicanos, que excediendo y dejando atrás el arte, dieron suficientes muestras que sólo los movía y animaba el celo de su gozo y triunfo sacrosanto de la Sin Culpa Concebida; al paso que danzaban, unos diestros músicos cantaron, al son de instrumentos, así:
Bailad, mexicanos;
suene el tocotín,
pues triunfa María
con dicha feliz.
Sor Juana Inés de la Cruz lo utilizó también para villancicos, cantados en la Catedral Metropolitana en la fiesta de la Asunción en 1676 y en las loas introductorias a su auto sacramental El Divino Narciso. Particularmente hermosos son los de 1676, pues en ellos Sor Juana utilizó el español, el latín, la jerga de los negros y el náhuatl. Es interesante reproducir aquí esta última parte por su belleza:
Los mejicanos alegres
también a su usanza salen,
que en quien campa la lealtad,
bien es que el aplauso campe;
y con las cláusulas tiernas
del mejicano lenguaje,
de un Tocotín sonoro
dicen con voces suaves:
TOCOTÍN
—Tla ya timohuica,
tot lazo Zuapilli,
maca ammo, Tonantzin,
titechmoilcahuíliz.
Y en el apartado, Cristalino, argentado mar de gracia que describe el arco y procesión organizada de la iglesia del Carmen a la Catedral y reproducido en el libro El segundo quince de enero de la Corte Mexicana que a la canonización de San Juan de la Cruz celebró la Provincia de San Alberto de México, (México, Bernardo de Hogal, 1730), encontramos, nuevamente, una hermosa descripción del tocotín:
“Para que nada faltase al júbilo y alegría de función celebrada, hubo también tres garbosísimas danzas de muy diestros bailarines en el atrio; la más celebrada y principal fue la que vulgarmente llaman en este reino Tocotín, por ser el baile con que los antiguos naturales celebraban a su Emperador Moctezuma y en que también cantaban los más graves caciques sus historias, para que de esta suerte pasasen de padres a hijos los sucesos más notables de sus antiguas tradiciones”.
Fácilmente se deduce entonces, por todo lo relacionado anteriormente, que el Netotiliztle, o Tocotín, era un festejo artístico que reunía representaciones teatrales, poesía, danza y música, según acostumbraban los antiguos mexicanos. El “Rabinal Achí” de los maya-quichés, una de las pocas obras indígenas rescatadas al fanatismo destructor de los evangelizadores, es un claro ejemplo de lo antes dicho.
Por todo lo cual puede asegurarse que la danza conocida hoy con el nombre de “Los Tocotines” es una creación del arte prehispánico, recreada por los conquistadores peninsulares. Era danzada por el mismo rey Moctezuma y sus principales caciques, como lo dice textualmente el cronista, había en la danza “entradas, paseos y cruzados” como los hay ahora.
El procedimiento de los hispanos resulta evidente: conservan la danza íntegramente, debido a su elegancia y popularidad; le agregan los personajes de Cortés y la Malinche, y a los caciques de Moctezuma le contraponen los capitanes de Cortés. Todos los factores enajenantes quedaban así magníficamente integrados.
Aclarado así, gracias a la notable investigación de nuestro valiosísimo historiador Ignacio Osorio Romero, el misterio de la danza de “Los Tocotines”, veamos qué estado guarda actualmente dicha danza, de acuerdo con las investigaciones realizadas desde el año de 1973 por el FONADAN:
El grupo serrano que procede de la población de Atempan, Pue., presenta su danza dramatizada de “Los Tocotines” en una versión de “danza de conquista”, por representar con movimientos el despojo de los atributos que sufre Moctezuma por orden de Hernán Cortés.
Durante el desarrollo de la danza, intervienen dos bandos: el encabezado por Moctezuma e integrado por Cacama, un capitán y cuatro vasallos y el jefaturado por Cortés, la Malinche, Alvarado, un capitán y cuatro vasallos. Los dos bandos interpretan con destreza y precisión catorce sones en el orden siguiente:
El Paseo (cuatro sones)*
1. El Coyotzol.
2. El Monarca y Cortés.
3. El Monarca o La Rogativa.
4. Cortés, el Monarca y la Malinche.
5. Cortés.
6. La Cadena.
7. Los Cuatro Capitanes.
8. El Cruzado.
9. El Violento Anuncio de la Revolución.
10. La Pelea.
11. La Humillación.
12. El Perdón.
13. La Unión de los Dos Partidos y
14. La Cruz.
* En esta ocasión sólo se grabó uno, anotado, como “registro” por el maestro Téllez Girón, allá por 1940.
El diseño coreográfico está motivado por las exigencias de la misma representación escénica, en la que se desplaza el conjunto en forma coral por columnas, y por la actuación de los personajes, que destacan y enriquecen la coreografía, tanto con sus movimientos y actitudes, como con los diálogos que sostienen; movimientos coreográficos complicados, de sobria elegancia, que evolucionan con exactitud en un preciso contrapunto de líneas, mediante variedad de acentos en el zapateado, balanceos de piernas en equilibrio (pasos al aire), giros y brincos ligeros, todo lo cual viene a constituir una manera de danzar de evidente originalidad, afirmando la indiscutible supervivencia de las características prehispánicas descritas en los párrafos anteriores.
Aunque en general es una danza coral, puesto que la mayor parte de sus sones son danzados haciendo todo el grupo los mismos pasos a un tiempo, también hay danza de tipo individual, como la de Moctezuma, cuyas admirables evoluciones son verdaderamente excepcionales; también hay ejemplos de danza en trío como en el “son de Cortés, el Monarca y la Malinche”, que simbólicamente se mantiene siempre detrás de Cortés, imitándolo de manera sumisa en todos sus movimientos.
“La Malinche” es interpretada por un niño; éstos personajes que interpretan papeles femeninos se les conoce con el nombre de “Maringuillas”. También hay danza de cuarteta en el son de “Los Cuatro Capitanes”: Cacama, Alvarado y los otros dos; luego tenemos un Son en el cual se dramatiza mímicamente el momento en el cual Moctezuma es despojado de su corona, la cual se la colocan a Cortés; éste son se llama “El Despojo” y “la Humillación”.
El simbolismo de la danza se completa con los dos últimos sones: el de “La Unión de los Dos Partidos” (el de Moctezuma y el de Cortés) y el de “La Cruz”, en el cual todos los danzantes hacen un dibujo coreográfico en forma de cruz. Esta representa la evangelización de los indígenas a través de la danza, ya que también hay tres breves parlamentos, dichos por “Cortés” y “Moctezuma”, “, en los que se pone de manifiesto la “falsedad de los dioses indígenas” y la “verdadera religión”, todo lo cual llega a su clímax cuando “Moctezuma” ofrece la danza a San Francisco de Asís, cosa que ocurre todos los años el 4 de octubre, en el pueblecito de Atempan, Pue., donde el profesor don Emilio Valera y su señora esposa, doña Margarita Ramírez,han sido entusiastas mantenedores de la tradición popular.
En la indumentaria que portan actualmente los “Tocotines” predomina el color rojo, tanto en el pantalón como en el peto, el mandil y la capa, prendas que lucen adornos llamativos; usan cabellera larga (postiza, de crin de caballo) y se tocan la cabeza con una corona adornada con flores de papelillo, espejos y plumas de pavo real; en sus manos portan una sonaja y una manilla de madera también adornada (atavíos muy similares a los descritos en las crónicas del siglo XVII antes mencionadas). La vestimenta de “Moctezuma” destaca por el penacho más grande y mejor adornado, en cuyo centro se sostiene una corona dorada. “Cortés”, por su parte, usa casaca tipo militar francés, negra con franjas rojas en las orillas, galones dorados y, cruzada al pecho, una banda roja con el letrero “Viva España”, calza botines negros, en la mano izquierda empuña una espada y en la derecha un bastón de mando. “La Malinche”, niño vestido de mujer, con su propio cabello largo, viste blusa y falda de tela blanca, calza huaraches y en la cabeza lleva una diadema de flores de papelillo; en las manos sostiene paliacates de color.
En Atempan, Pue., cuando las señoras se ven en algún apuro, hacen la “manda” de que uno de sus hijos sea “maringuilla”. Le dejan crecer el cabello; el niño sufre las burlas de los demás muchachos hasta que llega el día en que se presenta la danza. Cuando termina de bailar, termina también la “manda”. Al año siguiente habrá otra “maringuilla” en su lugar.
Con violín (Jerónimo Velázquez) y guitarra (Crescencio Acuña) se acompaña musicalmente a este conjunto disciplinado que hace vibrar de emoción al danzar con sentimiento, en actitud hierática. Ya desde el primer son del “Paseo”, se advierte una riqueza melódica poco usual. El ritmo es básicamente simétrico, pero incluye atractivas combinaciones irregulares, intercalando los compases de 2/4, 3/4, 4/4 y 5/4.
En el ritmo intervienen de manera principal las sonajas que percuten los danzantes, así como los acentos que ejecutan con fuertes pisadas, acentuaciones que van configurando las frases y períodos musicales con bastante claridad.
Las melodías se encuadran dentro de la tonalidad diatónica, en modo mayor casi siempre. Los acordes de la guitarra, en los grados I, V y ocasionalmente IV de la tonalidad, son también un apoyo constante para el ritmo de la danza.
Con la sola excepción del son de “Los Cuatro Capitanes”, la estructura musical de los demás sones es binaria simple y casi siempre monotemática, con una introducción común a todos ellos, la cual también sirve de conclusión, procedimiento que les permite enlazar sin interrupción todos los sones de la primera parte de la danza, hasta antes del décimo: “La Pelea”.
Es de hacer notar la forma magistral en la que el campesino Carlos Ramiro interpreta el personaje de Moctezuma II, no sólo por su habilidad al danzar, sino también por la emoción que muestra, sobre todo en el son de “La Humillación”, donde el personaje “Cortés”, después de despojarlo de sus atributos de “Señor”, lo obliga a tocar el suelo con la nuca y con la frente.
Esta danza mereció la distinción de representar a nuestro país, como parte de la embajada cultural que el Sr. Presidente, Lic. Luís Echeverría, tuvo a bien enviar a Rumania y Francia en 1974.
MARIO KURI-ALDANA
* La Danza en la Colonia.
** Revista de Bellas Artes, No. 21.
LA DANZA DE “LOS TOCOTINES”
La danza de “Los Tocotines” se baila en algunos pueblos de la Sierra Norte del Estado de Puebla, principalmente en Atempan, a 17 km de la ciudad de Teziutlán, sobre la carretera nacional que va a Nautla, y en el Km. 325 de la ciudad de México. También se baila en otros pequeños y remotos poblados que, por haber permanecido alejados de la “civilización”, aún conservan el idioma de sus antepasados. Hace mucho tiempo que esta danza no se baila con su primitiva pureza, con el lujo y riqueza como se bailaba en la época de los aztecas. Los núcleos indígenas que aún conservan la tradición de sus antepasados, bailan esta danza en la que se advierte alguna influencia hispánica, a pesar de que es una de las danzas más auténticas; la música, los pasos, las evoluciones y su indumentaria, permiten a los danzantes bailar con toda unción durante horas en el atrio o frente a la iglesia del pueblo, en ocasión de las fiestas religiosas de cada año, pero principalmente en la de su santo patrón: San Francisco de Asís, el 4 de Octubre.
Tocotines es una palabra encontrada en documentos que se refieren a la vida y a las costumbres prehispánicas. Se le menciona de dos maneras: la primera con un significado musical que representa una figura rítmica; la otra acepción se refiere al tocotín como un danzante, o sea que “Tocotín” significa dos cosas: grupo de ritmos o grupo de danzantes.
El argumento de la danza dramatiza la conquista de México y está compuesta por 16 sones que duran aproximadamente cuatro horas.
Entre los principales sones se encuentran: La Danza del Monarca, la de los Cuatro Capitanes, la Danza de Cortés y el Monarca, la de la Malinche (Malintzin), el Paseo, el Cruzado, la Danza de la Estrella, El Violento Anuncio de la Revolución, la Pelea y la Danza de la Cruz.
Sus personajes principales son: Moctezuma (cuyo danzante es el maestro de esta danza), Cortés, Alvarado, Cacama y la Malinche.
Aunque en general es una danza coral puesto que la mayor parte de sus sones son danzados haciendo todo el grupo los mismos pasos, también hay una danza de tipo individual, la de Moctezuma, cuyas admirables evoluciones son posiblemente de origen prehispánico; también hay ejemplos de danzas de pareja: la de Cortés y la Malinche; este tipo de danza es muy especial en los “Tocotines”, pues la Malinche se mantiene siempre detrás de Cortés, imitándolo de manera sumisa en todos sus movimientos.
La Malinche es interpretada por un muchacho; estos personajes que interpretan papeles femeninos se les conoce con el nombre de maringuillas. También hay danza de cuartetas en el son de los Cuatro Capitanes: Cacama, Alvarado y otros dos; luego tenemos un son en el cual se dramatiza mímicamente el momento en el cual Moctezuma es despojado de su corona, la cual se la colocan a Cortés; éste son se llama de la “Humillación”.
El simbolismo de la danza se completa con los dos últimos sones: de la Unión de los Dos Partidos (el de Moctezuma y el de Cortés) y el Son de la Cruz, en el cual todos los danzantes hacen un dibujo coreográfico en forma de cruz; esto tipifica la evangelización de los indígenas a través de la danza, ya que también hay tres breves parlamentos dichos por Cortés y Moctezuma, en los que se pone de manifiesto la “falsedad de los dioses indígenas” y la “verdadera religión”, llevada a su clímax cuando ofrece la danza a San Francisco de Asís.
Dentro de un aspecto general corresponde al ciclo de danzas de conquista usadas para llevar a cabo la evangelización entre los indígenas, ya que por medio de su acción pretende justificar la conquista de México a través de la nueva fé cristiana.
Puede asegurarse que la danza de “Los Tocotines” es una creación del arte prehispánico, recreada por los conquistadores peninsulares. Era danzada por el mismo rey Moctezuma y sus principales caciques, como lo dice textualmente el cronista; había en la danza “entradas, paseos y cruzados” como los hay ahora.
El procedimiento de los hispanos resulta evidente: conservar la danza íntegramente, debido a su elegancia y popularidad; le agregan los personajes de Cortés y la Malinche, y a los caciques de Moctezuma le contraponen los capitanes de Cortés. Todos los factores colonizantes quedaban así magníficamente integrados.
Con violín (Jerónimo Velázquez) y guitarra (Crescencio Acuña) se acompaña musicalmente este conjunto disciplinado que hace vibrar de emoción al danzar con profundo sentimiento en actitud hierática.
La riqueza melódica, es poco usual así como la forma magistral con la que el campesino Carlos Ramiro interpreta el personaje de Moctezuma II.
LADO “A”
SON DEL PASEO
EL COYOTZOL
SON DEL MONARCA Y CORTES
SON DEL MONARCA O DE LA ROGATIVA
SON DE CORTES, DEL MONARCA Y LA MALINCHE
SON DEL CORTES
SON DE LA CADENA
EL CRUZADO
Se tocan de corrido, enlazados por el registro.
LADO “B”
SON DE LA PELEA – EL VIOLENTO ANUNCIO DE LA REVOLUCIÓN
SON DEL DESPOJO
SON DE LA HUMILLACIÓN
PARLAMENTO DE MOCTEZUMA
SON DEL PERDÓN
PARLAMENTO DE CORTES
SON DE LA HUMILLACIÓN (Continúa)
SON DEL PERDÓN (Continúa)
ORACIÓN PARA SAN FRANCISCO
SON DE LA UNIÓN DE LOS DOS PARTIDOS – LA CRUZ
VIOLIN: JERÓNIMO VELAZQUEZ VEGA
GUITARRA: CRESCENCIO ACUÑA MANILA
FONADAN
Fondo Nacional para el Desarrollo de la Danza Popular Mexicana.
Morena 215 – Tel. 536-03-98
Col. del ValleC.P. 03100
México, D.F.
INCLUYE FOLLETO EXPLICATIVO
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Prohibida su reproducción total o parcial.
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AV. 16 DE SEPTIEMBRE No. 784
NAUCALPAN, MEX.
CBS MARCA REGISTRADA
PRODUCTOS ESPECIALES CBS
Un Servicio de Discos CBS
Lista de canciones:
LOS TOCOTINES
LADO 1
- A1 Son Del Paseo
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
- A2 El Coyotzol
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
- A3 Son Del Monarca Y Cortes
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
- A4 Son Del Monarca O De La Rogativa
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
- A5 Son De Cortes, Del Monarca Y La Malinche
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
- A6 Son Del Cortes
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
- A7 Son De La Cadena
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
- A8 El Cruzado
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
LADO 2
- B1 Son De La Pelea – El Violento Anuncio De La Revolución
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
- B2 Son Del Despojo
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
- B3 Son De La Humillación
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
- B4 Parlamento De Moctezuma
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
- B5 Son Del Perdón
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
- B6 Parlamento De Cortes
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
- B7 Son De La Humillación (Continúa)
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
- B8 Son Del Perdón (Continúa)
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
- B9 Oración Para San Francisco
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
- B10 Son De La Unión De Los Dos Partidos – La Cruz
Intérprete(s): Jerónimo Velázquez Vega, Violín; Crescencio Acuña Manila, Guitarra.
Créditos:
ETNOMUSICOLOGÍA: Mario Kuri-Aldana, coordinador; Joaquín Guzmán Luna.
COREOGRAFÍA: Luis Felipe Obregón, coordinador; Evelia Beristain.
DIFUSIÓN: Xóchitl Medina, coordinadora.
DEPARTAMENTO AUDIOVISUAL: Rodolfo Velazco R, Coordinador; Alejandro Loranca, Fotógrafo; Rubén Prado, Técnico editor.
DIRECCIÓN GENERAL: Josefina Lavalle.
TEXTO: Mario Kuri-Aldana.
